Margarita Pollock, generación 2017, vivió un sueño que tenía desde el colegio: viajar a Nairobi, Kenia, y colaborar durante seis meses en la Fundación Maisha, ubicada en Kibera, uno de los slums más grandes de África.

La fundación acoge a madres adolescentes embarazadas que viven en condiciones de vulnerabilidad, trabajando en áreas como salud, educación sexual, acogida, sustentabilidad y derechos humanos. 

Como enfermera matrona, Margarita se dedicó a acompañar partos, realizar controles prenatales, dar clases de educación sexual y cuidar tanto a las mamás como a los recién nacidos. También fue voluntaria en un centro de salud local, donde pudo apoyar a la comunidad.

Sobre su experiencia, nos cuenta, “lo que más rescato es el vínculo que uno crea con estas mujeres y que a pesar de todas sus adversidades, quieren lo mejor para sus guagüitas”.

La casa de voluntarios recibe hasta 8 personas, y durante su estadía compartió con 8 mamás.

Margarita nos comenta que “el colegio me marcó en la importancia de la solidaridad y preocuparse por el otro, quienes más lo necesitan”.

 

Esta experiencia la ayudó a darse cuenta de lo mucho que le gusta trabajar como matrona, por lo que me encantaría seguir ayudando desde esta área.