Gracias a la invitación del Centro de Exalumnas, las ursulinas que hoy viven en Puerto Varas, Frutillar y Llanquihue se reunieron en un emotivo encuentro que superó todas las expectativas.

Lo que comenzó como una convocatoria sencilla terminó revelando una gran sorpresa: pensaban que eran pocas, pero descubrieron que ¡son más de 40 exalumnas viviendo en la zona! A la misa asistieron cerca de 20, y a partir de ese encuentro se creó un grupo de WhatsApp para mantenerse todas conectadas y seguir fortaleciendo los lazos.

La jornada estuvo marcada por el cariño, las risas y los recuerdos compartidos. De manera espontánea surgió la idea de cantar en la misa, y así se formó un pequeño coro de seis exalumnas que entonaron canciones que marcaron su etapa escolar, como Lobe den Herren y Panis Angelicus, llenando el momento de emoción y sentido de pertenencia.

El mensaje del sacerdote —“aspirar a la santidad y no conformarse con solo ser buenas personas”— tocó profundamente sus corazones y dio aún más significado al encuentro.

Después, entre barquitos, conversaciones y muchas risas, confirmaron algo que todas sienten: el sello ursulino sigue siendo parte de sus vidas y continúa uniéndolas, incluso aquí, lejos del colegio, pero profundamente cerca en el cariño y la amistad que las formó.