Cumplir 83 años merecía un regalo especial. Y para María Florencia Díaz, ese regalo fue reencontrarse con algunas de las personas que han sido parte importante de su vida.

Durante más de 30 años, Florencia fue profesora de Química y Ciencias Naturales en las Ursulinas. Allí no solo enseñó a generaciones de alumnas: también construyó amistades, compartió innumerables historias y fue parte de una comunidad que acompañó a su familia durante décadas.

Su vínculo con el colegio fue también profundamente familiar. Sus tres hijas, Florencia (gen88), Paulina (gen90) y Rose Marie (gen 91), fueron alumnas desde Pre Kínder hasta IV Medio. Así, las Ursulinas se convirtieron en parte de la historia familiar y de los vínculos que las acompañarán durante toda la vida.

Por eso, para celebrar los 83 años de la Frau Florencia, sus hijos quisieron sorprenderla reuniendo a personas significativas de distintas etapas de su vida. Y así llegaron las Frauen María Luisa Eyquem, Catalina Zan, Mónica Dinamarca, Cecilia Cifuentes, Pilar Maiz, Cecilia Ronco, Paulina Feliu, Patricia Silva, Silvia Andraca y Cecilia Cruz.

Algunas no se veían hacía muchos años. Pero bastaron unos abrazos para que aparecieran las risas, los recuerdos y las anécdotas. Muchas reconocían a los hijos de Florencia desde pequeños, recordaban sus cursos, sus matrimonios y distintos momentos compartidos con la familia.

La fecha tuvo, además, un significado muy especial: coincidió con los 35 años de la partida de su marido, Isaac Hernán Vera. En aquella ocasión, la comunidad ursulina acompañó a la familia en uno de los momentos más dolorosos de su vida.

Por medio de fotos, videos, discursos, magia, teatro y, sobre todo, mucho cariño fue parte de una jornada que Florencia difícilmente olvidará. Porque el mejor regalo fue comprobar que los vínculos construidos durante tantos años siguen vivos.

“Hoy, muchas de sus exalumnas todavía la recuerdan con cariño, se acercan a saludarla y conservan anécdotas de sus clases y de sus años en el colegio”, cuenta su hija Rose Marie. Una muestra de que la huella de una profesora trasciende las salas de clases y permanece en el tiempo.