Con una trayectoria marcada por la búsqueda de generar valor más allá de los resultados financieros, Ximena Vial, generación 2000, llegó a liderar el área de inversión de impacto, un desafío que combina rentabilidad y propósito.

Actualmente forma parte del equipo que impulsó la integración entre MBI Inversiones y Quest Capital, un importante hito para ambas compañías que permite fortalecer el desarrollo de sus fondos, especialmente el de inversión de impacto, área que hoy lidera.

“Siempre quise que mi trabajo tuviera un sentido más allá del retorno financiero. Encontrar un modelo donde rentabilidad e impacto social no son opuestos, sino que se potencian mutuamente, fue exactamente lo que estaba buscando”.

Sobre este proceso, cuenta que uno de los mayores desafíos fue integrar dos formas distintas de trabajar, resguardando la cultura y la confianza de ambas organizaciones. “Fue, en el fondo, como un MBA intensivo: aprendí en meses lo que normalmente toma años”.

Al recordar su paso por el colegio, hay un aprendizaje que sigue guiando su vida profesional: “Hacer las cosas bien, con austeridad y sin necesidad de figurar. Como las hormigas: trabajar con constancia y discreción, sabiendo que eso, a la larga, es lo que se termina notando”.

A las exalumnas que hoy están comenzando su camino les deja un consejo: “Sean flexibles. La vida da muchas vueltas y cerrarse a un solo camino es la manera más segura de perderse los mejores. Lo importante es hacer bien lo que toca, aunque en el momento no se vea por qué”.

Hoy, su sueño es seguir impulsando la inversión de impacto en Chile, para que deje de ser un nicho y se consolide como una categoría relevante dentro del mercado de capitales.